He aqui el segundo capitulo del pequeño proyecto que tengo entre manos, veo que tiene bastantes visitas, de lo que me alegro. Este capitulo no me gusta mucho… esta como un poco vacio. Pero bueno, de todos modos no desespereis, el tercero es bastante mejor. Bueno, aqui lo teneis.
Capitulo 2: Aproximaciones.
Despertó con una ligera idea de donde se encontraba, pero no estaba seguro. Tras captar el olor aséptico y ver la profusión de blancos y verdes claros, la cortina que dividía la habitación en dos y el suelo de linóleo brillante, supo sin lugar a dudas que estaba en el hospital. Posiblemente en el doce de octubre.
Movió los hombros con cuidado y los notó doloridos, también el cuello estaba ligeramente agarrotado pero nada grave. De cintura para abajo era otro tema, lo poco que sentía en la pierna derecha era dolor y miedo le daba mirar debajo de la sabana para averiguar que habia sido de su miembro.
Hizo ejercicio de memoria y recordó que la noche anterior habia tenido un accidente… habia visto a la chica del torniquete de metro y el conductor que le precedía habia dado un frenazo que el no podía haber previsto. Se fue contra la acera… si, se fue contra la acera. Después llegó la ambulancia y lo metieron. ¿Le dijeron algo? Quizás. Exprimiéndose las mientes no pudo llegar mas allá de la inyección calmante que le pusieron, por lo que dedujo que debió perder el sentido.
No esperaba visita alguna salvo la del médico para explicarle la situación en la que se encontraba. Sus padres estaban en Aragón y allí se quedaran por él, sus amigos no se enterarían del accidente si no un par de días después, nadie más se preocuparía por su suerte.
Miró la habitación y vio que la tele estaba encendida, en ella daban un programa de tertulia de esos que gustan mucho a las amas de casa sin nada que hacer por las mañanas, no debían de ser mas de las doce de la mañana. A su izquierda, tras la cortina solo se oía la respiración del ocupante de la cama contigua, sosegada, regular.
Pasó el tiempo mientras discutían la filiación política de cierto personajillo del corazón con más calva que pelo que era hijo de una folklórica española que nadie posterior a los noventa quería recordar. A las dos de la tarde entraron dos enfermeras, una para cada paciente. La que atendió a Jose era una chica bastante guapa, cuyo temblor en las manos indicaba que quizás era nueva en su oficio. Su pelo castaño y muy liso le trajo al recuerdo a la nefasta chiquilla del torniquete. Sacudió la cabeza y dejó hacer a la chica con la vía y su herida en la pierna, que al parecer era mas grande de lo que el deseaba ver. Por el toqueteo de la chica la herida le abarcaba desde el glúteo derecho hasta el tobillo y era bastante profunda la abrasión por asfalto.
Cuando la enfermera acabó su silenciosa tarea salió de a habitación anunciando apenas en un susurro que dentro de media hora le llevarían la comida. “Que chica mas tímida”, pensó Jose. La comida consistió en una ensalada tan cargada de celulosa que mas le hubiera dado comerse el periódico del día con algo de agua, porque ni siquiera llevaba sal la endemoniada y frugal comida hospitalaria.
Se llevaron la comida con el mismo silencio que la habían traído y se quedó de nuevo solo, esta vez sin siquiera la compañía de los comadreos de la televisión. Si no hubiera sido por el giro del picaporte poco hubiera tardado en dormirse. Unos pasos livianos siguieron el sonido y una melena castaña apareció por la cortina. Unos ojos vivarachos y una expresión un poco seria mezclada con una sonrisa de cortesía. La chica del torniquete:
- Tu…- Dijo Jose levantando los brazos y tapándose la cara.
- Hola.- Dijo alegre, ignorando la reacción del enfermo.- ¿Qué tal estas?
- Ahora que estas tu aquí, no puedo pedir mas.- Dijo con ironía el vigilante.
- ¿Perdón?
- ¿No te acuerdas de mi?- Dijo incrédulo Jose
- Pues no… Ay va… tu eres el segurata del metro ¿no? Que casualidades.
- ¿Por qué estas aquí?
- Hombre, quería ver al enfermo, fue una ostia espectacular. Si te soy sincera venia a ver tus restos, ayer en Avenida de América estaba muy oscuro como para apreciar toda la sangre que perdiste.
Jose tuvo un lapsus de varios segundos en los que divagó si la niña hablaba en serio o era parte de un retorcido humor negro que él no entendía. Debió tener una expresión graciosa porque una cantarina carcajada lo saco de su sopor:
-Tranquilo, estoy aquí por una casualidad. Soy asistenta voluntaria y al parecer he coincidido contigo.- Dijo sentándose en la butaca que habia a su derecha.
Con unos vaqueros y una sudadera granate parecía otra persona que con su amplia gama de telas variadas y súper-coloristas. Las extensiones azules seguían llamando la atención muchísimo pero su apariencia era ligeramente mas formal, mas anodina. Ella le informó de lo que le pasaba. Tenía la pierna rota y quemada y no podían escayolársela hasta que la quemadura curara un poco pues sería muy malo tapar semejante herida con escayola.
Pasó un poco la tarde con ella, pero ninguno de los dos se refirió al día que ella se habia colado en el metro… ¿El día? Solamente habia pasado un día… que lejano se le hacia. Era una chica alegre, muy extrovertida y con muchísima conversación. Su vida parecía ser interesantísima. Sin querer Jose puso su experiencia vital (que quizás sobrepasaba en diez años a la chica) a su lado y quedo reducida a trabajo y desilusiones, mientras que ella siempre habia vivido al limite, sin preocuparse por su dinero y solamente por ser feliz. Cuando la tarde declinaba y la chica se iba a ir, Jose incorporó el cuerpo y la pregunto antes de que saliera por la puerta:
- ¿Cómo te llamas?
- Nessa.- Dijo guiñándole un ojo y sonriéndole.
Nessa, un adecuado diminutivo de Vanesa. Un nombre espectacular para una mujer que lo igualaba. Pero la vida de Nessa era muy distinta de la suya, el no podía entender como podía existir gente como ella que no se preocupara por el futuro y por el que dirán… Sin embargo entre medias se le formaba un nudo en la garganta que le decía que esa chiquilla sabía más de la vida que él.

¡Qué interesante!
Me va gustando bastante la historia.
Como intento de escritora que soy y por dar alguna crítica que te sirva de algo y no solo alabar, te podría decir que releyeras antes de subir, porque hay algún error gramatical o de haberte comido alguna letra, y cuidado con los acentos, que soy muy traicioneros.
Pero simplemente me encanta, y seguiré pasando para leer más.
Besitos!
:/ yo y mis patadas gramaticales. Pondré mas atención pues es verdad que a veces confío demasiado en el Word, cosa mala. Y el próximo capitulo le daré dos repasos antes de subirlo, por si las moscas.
Gracias por opinar Anita
ya sabéis lo que me mola que me critiquen jaja.
Bueno,no hace falta que diga que me encanta,porque te lo he repetido una y otra vez durante cada 5 minutos prácticamente!!Que todo lo que escribes es sencillamente ACOJONANTE y no es por alabar (que tambien lo hago) pero estoy arta de leer muchas patochadas que apenas tienen sentido,y no es porque te quiera con locura,pero cuando leo algo bueno, se distinguirlo y se, que eres bueno en esto.Gracias por dar algo de realismo!!Ya sabes que tienes todo mi apoyo desde el principio.Dale chicha al tema que estamos ansiosos por seguir leyendo!!Te quiero guapísimo