Tercer capitulo. Es el ultimo que conforma la introducción y ahora comienza el nudo, la acción, lo que mola jaja. Bueno el caso. Aquí lo dejo, a partir de ahora los posteare cada dos o tres días, que si no poco tiempo tengo para escribir jeje.
Capitulo 3: El antro de mala muerte.
Pasaron los días, y dos semanas después jose salía del hospital con una cedula que le inmovilizaba la pierna pero a la vez le permitía curarse la profunda quemadura. Le costó sudores ponerse los pantalones que le habían traído sus compañeros, y mas aun moverse.
Quince días después, seguía de baja y su situación, mas que mejorar, seguía igual, solo que el se habia adaptado a no hacer ciertos movimientos para no hacerse daño en la herida. Desde que salió del hospital no habia visto a Nessa, y curiosamente no podía recordarla como era en el hospital si no como la primera vez que la vio, un torbellino de carácter y colores imparables.
Los segundos transcurrían y otro medio mes se fue en la curación de sus heridas. Las veces que pensaba en Nessa no quería reconocer que echaba de menos su charla, su compañía. Le quitaron la cedula y pudo andar al fin. Eso, incluso en su pasiva actitud, se merecía una celebración. Se puso su cazadora por la noche y salió a la calle, cojeando ligeramente pero feliz de poder andar solo.
Andaba sin rumbo fijo a un lugar que no estaba totalmente seguro. Nessa aparecía ante sus ojos, con su jovialidad y su desden ante las normas que la gente la imponía para ser feliz. Jose se desabrocho la cazadora, dejando que le diera el aire un poco, quizás eso era lo que necesitaba. Joder un poco las normas para sentirse algo más feliz.
Un tugurio apareció ante sus ojos, como podía existir semejante local en Callao es algo que jamás se llegó a preguntar. Algo le dijo que ese local le haría ser feliz, que ese rotulo de neón moribundo en el que ponía “Paranoia” con letras moradas y verde enfermedad cuya “P” titilaba dando un efecto decadente y ciertamente paupérrimo al local anunciaba el paraíso.
El interior era aun mas desalentador, totalmente negro la luz era escasa, y temas de rock especialmente duros sonaban en los enormes altavoces que ocupaban las paredes y techo. Una docena de personas se movían con vasos en la mano en un intento de danza que parecía lo que era, un afán de restregarse con las mujeres que habia en la sala. Otros tantos bebían en las mesas y en la barra dos tipos barbudos discutían a gritos algo que ni siquiera se le ocurrió intentar averiguar.
En estas que pidió una cerveza cuando sonó un tema muy movido de los años setenta que todos corearon con risas y bromas, una broma del local supuso Jose. Todos se levantaron y salieron a la pista mientras se movían más acelerados en un revoltijo de piernas y brazos. Jose los miraba riéndose, quizás ya por el efecto de la cerveza que llevaba en el cuerpo. De repente, como el flash que lo hizo caer de la moto, Nessa apareció en el borde de la pista, riéndose entre hombres muchísimo mas grandes que ella, sin ningún tipo de inhibición.
¿Otra vez ella? ¿Porque se la encontraba? Dejó la cerveza en la barra y se acercó a ella. Pareció sentir que alguien la miraba pues se dio la vuelta y lo encontró:
- Joseeeeee.- Dijo la chica saliendo de la pista. Le dio dos besos que quedaron impresos en sus mejillas.- No te hacia de estos sitios.
- Yo tampoco…- Dijo taciturnamente el vigilante.- Pero quería hacer algo distinto.
Apenas sin darse cuenta de lo que hacia, quizás medio ebrio, observó inalterable como la pequeña chica lo cogía y le daba un profundo beso, al que el contestó con torpeza. No podía si no dejarse llevar en el sopor etílico que lo invadía.
En el mismo estado anterior, sin darse cuenta de nada, como si unas escurridizas hadas los hubieran transportado, estaban en los oscuros baños del bar, que bien se podrían haber confundido con una casa de meretrices. En los otros compartimentos sonaban gemidos ahogados que las bocas femeninas hacían poco por esconder.
Nessa lo metió a uno libre e hizo ella el trabajo. Sentado en la tapa del vater (Jose tuvo un pequeño flash de lo estúpido que debía parecer ahí sentado) vio como ella se quitaba el ancho pantalón sin dificultad y hacia lo propio con el. No parecía querer perder el tiempo.
Fue un polvo de borrachos. Para el que lo haya hecho alguna vez, sabrá que es algo que en el momento parece trascendental, enorme, genial. Pero después… mejor olvidarlo. Nessa lo cabalgaba con un ritmo medio, mientras el no podía hacer otra cosa que gemir y pensar en lo antierótico que era ese baño para no decepcionarla.
Casi al final Nessa apoyó la frente en la de Jose, y apenas separados sus labios por tres centímetros le dijo:
- Tenia la impresión…- interrumpió el dialogo para soltar un profundo suspiro.-… de que esto iba a acabar así.
El éxtasis llegó, y no pudo continuar. Arqueó la espalda y se apretó contra el, que estaba abandonado al placer ya. Con una ultima sacudida se abrazó a el y dio un suspiro. Prácticamente sin hablar, se vistió y salió del baño, dejando a Jose con los pantalones bajados y la vista clavada en los números de teléfono de gays escritos en la puerta.
Se levantó con parsimonia y se acercó al lavabo, mirándose a la cara. Tenia ojeras, su pelo estaba totalmente despeinado, sin embargo, en sus ojos se veía algo nuevo, una determinación, algo muy parecido al objetivo que nunca habia tenido en la vida.
Metió la cabeza debajo del grifo y notó que, en la penumbra uno de los compartimentos del baño se abría y salía de el un tipo apuesto, con una camiseta de un grupo cuyo nombre era difícil de averiguar pues estaba destrozada. Se puso al lado de Jose y dijo:
- Buen polvo ¿eh compañero?
- Ya ves, esto hay que repetirlo.
Salio del baño y de repente el oscuro garito no le parecía tan acabado y deprimente… le parecía mas vivo y lleno de alegría.

Hola Zetto, veo que te lo está tomado con ganas ¿eh?
Un saludo
Jaja no mujer, es que estos tres capitulos estaban ya escritos, ahora posteare uno cada tres dias, para que luego no se me queje la gente de las tildes y las letras jeje.
Gracias por leerlo. Un saludo.