14
May
08

El suburbio de la vida, La soledad

Metaforas, cosas raras, y en general lo que escriba para defogarme en el marco del suburbio de la vida.

En mis paseos por el suburbio de la vida encontré una amiga inconmensurable, una guía en las vacías calles de la mente. La soledad. Esa pequeña, silenciosa y escurridiza a la compañía personilla fue para mi un consuelo. Su callada mano me llevaba por las calles, me enseñaba los placeres de estar solo, me enseño a evaluarme a mi mismo con objetividad, me enseñó a ser yo.

Más tarde me libraría de esa amiga, en un paso para salir del opresor suburbio, pero atesoré cada momento con ella, pues estaba allí para mí, para que avanzara en mi conocimiento del ghetto que estaba edificado en mi cabeza. Me hizo ella querer salir de las cárceles de los atormentados en los que me habia tocado vivir. Me hizo aspirar a esas preciosas casas con rosas rampantes y suaves tulipanes entre los que corrían riachuelos de felicidad. Se hizo para mi indispensable tenerla a mi lado, para aprender de ella y luego desterrarla.

Porque, amigos míos, en el suburbio de la vida la soledad es amiga y enemiga por excelencia, contra mas nos conozcamos, menos la necesitaremos en nuestra vida. Esta fue mi primera compañera del suburbio, quizás la que mas he apreciado en él.


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