En la entrada veréis mi forma de estrenar los quince años, hoy por hoy, estreno diecisiete, ¡y cómo ha cambiado todo! Ya os iréis enterando, paciencia…
Así que happy birthsday para mí. Y vosotros leed:
La vida me estaba aplastando poco a poco, notaba el aire a mi alrededor, pero éste se negaba a entrar en mí. Raro era el momento en que el humo no eclipsaba mi mente. Tenía ya en mi haber dos denuncias y, por lo tanto, mis padres no podían alegar ser desconocedores de mi adicción al cannabis y mi simpatía hacia el alcohol. También eran conscientes de todo el dinero que les hurtaba y que destinaba a mis numerosos vicios, como sabían que la flor de mi virginidad había sido pisoteada hace ya mucho tiempo. Yo sabía perfectamente que el sentimiento más notorio que ellos me profesaban era una profunda decepción y desconfianza y, por duro que suene, no me apenaba por ello, en parte eran culpables de que hubiera caído en aquella espiral de decadencia. Sin embargo ellos jamás flaquearon con su autoridad, y mi absorbente complejo de inferioridad me hacía creer que no tenía suficiente fuerza como para quebrantar sus leyes, sí para intentar burlarlas, pero sin excesos. Se volvieron cada vez más estrictos, más de lo que aún en buenos tiempos ya eran, con mayores exigencias, cada día los gritos, golpes y lágrimas estaban servidos, a la hora del almuerzo y la cena, mañana y tarde, noche y día en eterna guerra. Su rigidez me quitaba más aire aún si cabe, me estaba asfixiando en vida.
Utopía, por su parte, estaba mucho más descontrolada que yo, totalmente desatada. Ya había huido varias veces de casa, había sido internada en un colegio, sus padres habían llamado a los servicios sociales para que les ayudaran a encauzarla, cualquier motivo era bueno para engendrar una disputa, y si era por ideales más aún, se había radicalizado hasta el extremo en que las ideas dejan de tener coherencia; ella era anarquista, y a su imagen y semejanza era su vida. La palabra ley era sinónima de quebrantar para ella. Pasaba las noches en la calle, de fiestas y conciertos, no tocaba la cama desde el jueves al domingo. Los ambientes en los que andaba eran, cuanto menos, dañinos, y nada apropiados para alguien que entonces (como yo) no tenía más que catorce años. Pronto comenzó una relación con un chico bastante mayor, aficionado a la cocaína, el speed, los alucinógenos… cualquier cosa era buena para él. He de decir, sin ánimo de pavoneo, que siempre tuve un instinto especial para prever desgracias y, aunque habíamos hecho juntas el juramento de no consumir drogas más feroces que la marihuana, yo sabía que ella pronto cruzaría el umbral hacia ese mundo, y no me equivocaba… Podréis pensar que tengo unas ideas quizá demasiado tajantes, pero no quiero relaciones cercanas con gente que se pone bajo el efecto de esas drogas, y con ella, por mucho que la quisiera más que a una hermana, que fuera el mundo para mí, no haría una excepción. Utopía dejó de existir en mi vida, aunque no en mi recuerdo, ni en mi corazón.
Cuando me vi despojada de la persona a la que estaba pegada día y noche, mi único apoyo, lloré las lágrimas más amargas que jamás había saboreado hasta entonces, y empecé a ser consciente de dónde me estaba metiendo…
Decidí cambiar. Reinicié mis estudios tomándolos más en serio, hice nuevas amistades, conseguí desengancharme de los porros, y aunque cogía con más fuerza la botella, seguía golfeando con todo aquel que se me cruzaba, e incluso esporádicamente fumaba de nuevo cannabis; había cambiado. Al mismo tiempo estrenaba mis quince años, lo que me animaba a emprender una nueva vida.
Me sentía fuera del fango, la enorme losa que me aprisionaba por fin cedió, el aire volvía a entrar en mis pulmones, podía respirar, la conciencia no me atormentaba cada noche, era libre ¡LIBRE!




Que bueno es poder echar la vista atrás y ver con precisión los problemas que nos causamos y los errores que cometemos, y como pudimos resolverlos. Es una lección para los que vengan después. Por cierto, felicidades!
Tienes mucho valor para contar todo esto, me alegra mucho vislumbrar un final feliz.
Felices 17