Sigo eufórica, quiero saltar, gritaaaaaaaar!!!!!!!
Gracias Cassie y Zetto por venir, sois amoor. =) (L)
Shakespeare, Cervantes, Lorca… todos dramaturgos, todos genios, todos dignos de admiración, todos locos… Porque, ¿quién sino un loco iba a amar el teatro? No hay actor en su sano juicio más que el primerizo o el que no tiene vocación.
¡El teatro, el teatro! Bello y viejo arte… ¿Cuántos perdieron la razón por él? ¿¡Y cuántos quedarán aún por perderla!? Nadie sabe como es capaz de embrujar hasta que no prueba su dulce, dulce elixir. La magia de fundirte con él en uno solo y ¡volar! Es la más dulce droga que jamás inventó el hombre.
Quizá sea él en si mismo quien atrapa, o quizá sea el escenario. ¡Te sientes tan insignificante la primera vez que lo pisas! Crees empequeñecer bajo sus focos, desintegrarte poco a poco hasta quedar reducido a cenizas… Y, sin embargo, una vez que te aclimatas, que acaricias cada centímetro de él y siente que eres digno, te hace sentirte imbatible, titán, con hercúlea fuerza. Pero ¡ay! El caprichoso revoca todas esas maravillosas sensaciones en el peor momento. Justo cuando das el primer paso y te enfrentas a TU público, a TUS focos, a TU guión, a TU arte, a TUS miedos, a TUS aplausos, a TI mismo, te arrebata todo el brío y la seguridad que te había otorgado, se torna pálida tu cara y la mente se pone en blanco, te falla la voz, se estremece todo tu cuerpo y una extraña sensación de hormigueo te recorre entero. Te sientes bloqueado, quieres desaparecer en la nada, transformarte en polvo de hadas y esparcirte en el aire; pero no te lo permite, como un imán te obliga a permanecer. Y de pronto… ¡de pronto ya no eres tú! Eres un viejecito que pasea, un ama de casa, un Tenorio, una Julieta, una Bernarda, un Hamlet… Ves tu propia función desde el palco y piensas “¡Qué buen actor!”. Pero no es un actor, es un personaje, eres tú y a la vez es otro.
Llega un momento en el que crees que tus pies no rozan el suelo, que es magia lo que te mueve, y cuando piensas que tus dedos alcanzarán el Nirvana, la luz se apaga, tu cuerpo se paraliza, ni siquiera respiras y entonces… ¿Aplausos? ¡Sí, aplausos! El orgasmo más intenso te estremece y vuelves a la realidad, eres tú, tú, tú el culpable de las ovaciones…
Y es que lo que realmente engancha del teatro es que es como los buenos amantes, que, aún dándotelo todo, siempre te queda el sabor a poco que te hace repetir una y otra vez.
Que merece la pena todo: los nervios descontrolados del día de antes, el terror disfrazado de tranquilidad que te invade los segundos antes de empezar, la euforia incontrolable al terminar… todo, por ver en los ojos de los tuyos un reflejo de orgullo.
¡Qué se cierre el telón!
Por que, pese a todo, show must go on.




¬ ¬ eso es vocacion y lo demás es tontería.Sabías que iría
no me lo hubiera perdido por nada del mundo, ya sabes.
Un besito(K)(K)
Me comentaron por ahí que el sábado hubo una actuación increíble ;D hubiese estado interesante ir. De paso le recuerdo al señor ZeTTo que nos debe una enorme fiesta, ¡más de 10.000 visitantes!