22
Abr
09

Calor Nuclear. Capítulo 2 (1/3)

Arreando. Amemizu tiene fans, le odio >.<

Calor Nuclear (indice e introducción)

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Capítulo 2 (1/3)

La mañana descubrió a Iván sujetando su recortada de dos cañones bajo la almohada, era un arma mortífera a cortas distancias, por eso mismo no solía sacarla de casa, no era útil fuera.

Se calzó el mismo pantalón militar que llevó el día anterior y se puso sobre la camiseta blanca un chaleco táctico que había obtenido en la misma comisaría de Alovera, donde tenían un juego completo de asalto sin estrenar. No era una protección completa, pero no quería ponerse el chaleco integral, estaba en su propia casa. Salió al pasillo descalzo y abrió la puerta de metal, perfectamente engrasada, que daba a la escalera.

Lara estaba en la cocina. Tenía la Star PK al alcance de la zurda y con la derecha comía un bollo de hojaldre:

- Parece que no soy el único que no consigue dormir.

- No duermo nada bien desde que me quedé sola con mi hermana. Hace ya tres meses…

- ¿Como os quedasteis solas?- Iván se dio la vuelta y comenzó a buscar en el armario un bollo similar al que comía la chica.

- Mis padres trabajaron en el hospital. Supongo que allí se hicieron radio resistentes. Mi hermana y yo nos criamos allí, yo tengo quince años, así que nací cuando todo esto estaba en marcha ya.

- ¿En que hospital? ¿En el de Alcalá de Henares?- Dijo el hombre recordando que las encontraron en la autopista en dirección a Guadalajara, y el mas cercano en aquella dirección era el de Alcalá.

- Si… Se lo que vas a decir. – La chica se levantó, e Iván advirtió que no llevaba mas que el sujetador, que controlaba un busto prominente y bastante generoso, a pesar de su edad. Se metió su cabello, color naranja claro y apagado tras las orejas.- Allí cayó una bomba que iba dirigida al centro de la ciudad. El plan puede parecer una locura, pero para nosotros, los radio resistentes, es bastante lógico. Los primeros años ni animales ni mutados. Nadie se había adaptado, y un radio de casi un kilometro del hospital estaba totalmente desierto bajo pena de muerte, una muerte terrible. Mis padres se escondieron allí, en una sala de rayos, que los protegía de la mayor parte de la radiación.

Incluso los radio resistentes tenían un límite, y aquellas dos personas lo habían exprimido hasta el máximo en un alarde de ingenio para preservar su vida. Si la hija tenía la mitad de iniciativa que sus progenitores, era alguien excepcional:

- Increíble, está perfectamente pensado, y funcionó durante bastantes años.

- Si… los cogió una banda de saltarines.

- ¿Saltarines?- Preguntó Iván, que se había sentado y abría el bollo, aunque solo la miraba a ella.

- Si… creo que antes los llamaban gatos.

- Ah, gatos, si. No sabía que fueran radio resistentes.

- Algunos si. Cuando mutaron, al parecer sus extremidades inferiores y su mandíbula se desarrollaron. Ahora son capaces de dar saltos de cuatro metros y de moler piedra con la boca.

- Vaya…- Devoró el bollo de un par de bocados y se levantó, pasándolo con un trago de agua.- Bueno, ahora estás aquí. ¿Que tienes pensado hacer?

- Queríamos llegar a Francia, pero es mucho mas duro de lo que parece.

- Que esperabas encontrar allí.

- Pistas. Quiero saber si esto fue una guerra, o solo nos bombardearon a nosotros y ahora somos una península muerta.

- Todos queremos averiguar eso… Todos…

- Sin embargo tu pareces estar muy bien instalado aquí. Tienes hasta tu plantación de maría en el armario.

- Veo que te has entretenido hurgando en los sitios. No se como la conoces siquiera.

- Mis padres también fumaban. Al parecer es demasiado estrés como para soportarlo sobrio.

- Tu deberías entenderlo.

- Si, la verdad es que empiezo a comprenderlo… Pero no me cambies de tema.- Sacudió la cabeza y el largo flequillo la cayó sobre los ojos, de color miel dorada.- No tienes mucha intención de salir de aquí.

Iván no dijo nada y se dirigió al salón, allí cogió y empezó a liar un cigarro con la marihuana. Parecía meditar algo. Lara se había sentado justo en frente de él y le miraba como planteandole la duda de su vida, que casi era lo que estaba haciendo:

- Si que la tengo. Siempre la he tenido, pero lo que no pienso hacer es morir solo ahí fuera. ¿Me oyes?- Ya tenía todo liado, lo movió un poco y le pasó el mechero por debajo un par de veces.- No pienso palmarla a manos de una horda de putos gatos mutantes. No pienso dejar que algún mutado me arranque un brazo y me deje desangrarme. No pienso sentir miedo de una manada de perros por ir solo. Siempre, y escuchame niña, siempre he querido salir de aquí.

Lara no parecía haber obtenido lo que quería. Aun tenía el susto en el cuerpo y se había defendido atacando a la obviedad del hombre, lo que no habría esperado era que ese tío, que era casi un viejo ya, en cuyo pelo corto y medio rapado se adivinaban canas ya, le abriera el corazón de esa manera:


3 Respuestas a “Calor Nuclear. Capítulo 2 (1/3)”


  1. 1 amemizu
    Abril 23, 2009 a las 4:55 pm

    Yo soy tu fan y espero ansioso a que subas historias con las que deleitarnos, deberías quererme =( Iván me recuerda a ti en ciertos gestos.

    • Abril 24, 2009 a las 1:58 pm

      Yo te quiero >.<
      Es inevitable que, cuando creamos personajes, lleven algo de nosotros, un gesto, una manera de hablar, algo.

      A ver si celebramos otra vez tu cumpleaños :D xD


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