I’m back. Y no, no significa que estoy hacia atrás >.<
Capítulo 2 (2/3)
- Somos cuatro, tres si no contamos a tu hermana.- Continuó mientras encendía y daba dos hondas caladas, el olor a hierba se extendió por el salón.- Un número perfecto. Podemos hacer frente a cualquier mutado, incluso a una manada de chuchos. Pero a la vez no somos demasiados como para llamar la atención sobre nosotros. Además creo que lo que buscas no está en Francia, ni en ningún país.
La pasó el cigarro y Lara lo cogió inexpertamente. Se pensó un momento, pero dio una calada profunda, la dieron un par de arcadas pero aguantó el humo, y antes de devolverlo dio otra con mejores resultados:
- Crees que se rompió la suma cero nuclear.- Contestó escuetamente la niña.
- Vaya, veo que hemos estudiado lo mismo, y eso que te saco veinte años.
- Siempre he sido lista.- No era un alarde, era una certificación.
La suma cero era un juego que se daba en estrategia y, en el contexto en el que ellos lo usaban, en política. Todos poseían armas nucleares, si las utilizaba uno, la aniquilación era asegurada. Dado que la aniquilación asegurada para las dos naciones no era una victoria para nadie, se mantenía una extraña tensión entre potencias nucleares. Iván era de la opinión de que a alguien le había rentado demasiado romper aquel acuerdo tácito de supervivencia para la humanidad. Notó como el humo empezaba a subirsele a la cabeza y se arrellanó. Lara se levantó y se sentó a su lado:
- No se que hacer.- Dijo con la voz quebrada.- No se ni siquiera como te llamas, pero después de lo de ayer, eres lo único que me queda…- Cogió el cigarro y dio otras tres caladas, de las que no desperdició nada. Ni siquiera hizo amago de toser.
- Ten cuidado, te puede dar un mal viaje.
- Lo que no se es como no te dan a ti con todo lo que has visto. Esto te hace olvidar, o al menos, que no te importen las cosas.
- Tienes razón. Con todo el terror al que hemos sobrevivido, lo mas normal sería que hubieramos perdido la cordura.
Lara no contestó, pero comenzó a llorar. Subió las piernas al sofá y, hecha un ovillo, se acurrucó contra Iván. Este la rodeó con un brazo y siguió fumando. Cuando notó que su llanto disminuía, habló:
- Bueno, estás aquí, y tu hermana está segura. Solo nos resta vivir lo que podamos, para averiguar algo o nada, pero vivir. Hemos sobrevivido. Tenemos que aprovecharlo lo mas posible.
- Supongo que si… pero es mas fácil decirlo cuando no tienes a alguien que depende de ti.
- Ahora os tengo a vosotros.
- Vaya, los porros vuelven al rudo soldado un sentimental.
- Jamás he sido soldado. Odiaba la patria, era un jodido antisistema. Mírame ahora, esto sería la utopía para mi, y en vez de eso, intento formar una familia con gente perdida y desesperada.
- Vaya…- Lara estaba acurrucada contra el hombro de Iván, el hombre estaba seguro de que escuchaba sus latidos. Dio la última calada a la vez que ella decía.-… Cuéntame como era todo antes de la radiación. Como era un verano sin que la piel se te quemara. Como era una familia de verdad… Por favor…
- Todo está tan lejano…
- Por favor…- Su voz soñaba ya, su cuerpo la estaba siguiendo, y a Iván se le ocurrió que por una vez aquella chiquilla podría dormir con otra imagen en la cabeza que no fuera la de sus padres siendo despedazados por uns gatos mutantes.
- De acuerdo… Los veranos… Antes había colegio, un lugar donde se reunían todos los niños a aprender. Todos lo odiábamos, y en verano teníamos vacaciones, es decir, estábamos libres de ello. Nos bañábamos en la piscina, corríamos por todos los sitios, jugábamos, recuerdo como me gustaba el fútbol. Estar hasta tarde en la calle, solo con un bañador y una camiseta que tenía los bajos empapados. Todo era genial, y no pensábamos en otra cosa que en montar fiestas y ligar con chicas bonitas, como tu, con tu edad. Lo que nos podíamos reír…
Los ojos de Iván se iban anegando en lágrimas, mientras que Lara dormía con una sonrisa de oreja a oreja apoyada en su hombro. Allí no parecía mas que una niña. “Mierda, si es que es una niña”, se dijo a si mismo. Las circunstancias obligaban a los niños a madurar deprisa. Demasiado. Lara no debería tener otra preocupación que quejarse de que la dieran la paga y buscar un novio. Se pasó la mano por la cabeza, hacía años que no se dejaba el pelo largo, era una molestia a la hora de disparar y pelear.
Disparar y pelear. No había otra cosa en su vida. Casi se había olvidado de que hubo un antes a la radiación. Tenía que salir de allí. Después de todo, algún día moriría, prefería hacerlo defendiendo a aquellas personas como Lara y su hermana. Personas que no habían conocido mas que masacre, mutaciones y contadores geiger crepitando en los oídos.
Quitándose a la chica con cuidado, la tumbó sobre el sofá y la tapó con una manta. Se dirigió a la cocina de nuevo. Recogió los papeles y los tiró a la basura. Dirigió su mirada a la televisión y la encendió automáticamente. Nada se encendió. La electricidad se había terminado hacía ya muchos años, y los generadores no se podían desperdiciar en mantener vivo un aparato que no retransmitía nada:




1 Respuesta a “Calor Nuclear. Capítulo 2 (2/3)”