Siento no haber estado, el verano es lo que tiene. Tampoco estoy muy puesto. Y ZeTTo, abandona el hastío!
Ella se levanta, tarde o temprano es algo que nunca he sabido. Yo apenas pude dormir, llevo largo rato mirándome en el espejo, como todas las mañanas. Me gustaría conocerme. Quizá si ella se acercase hasta el baño, silenciosa, suave, sin grandes gestos ni saludos, como se coló la luz entre las rendijas de la persiana; si se pusiese a mi lado, su cara frente a la mía; entonces me sentiría como la delicada línea negra que realza sus párpados. Envolviéndola, oscuro, grasiento. Entonces me sentiría y no tendría que pasar largos ratos frente al espejo, buscando mi forma. Sus pasos suenan lejos. Hay dos baños en su casa, no entrará en este, no querrá molestarme. No se acercará en silencio, ella es un grito de vida que suena muy alto, el destello brusco de un flash. Me sonrío un poco tonto, triste, sabiendo que no soy más que una vela parpadeante compitiendo contra Amon Ra, proyectando mi sombra en su fina línea del párpado.
Temo el día en que utilice una toallita desmaquillante delante de mí. Que las rayas negras que siento como mis brazos ceñidos a ella dejen de rodearla. Que los únicos vestigios de su oscuridad en los que me refugio se limpien. ¿Dónde me esconderé entonces para abrazarla? Alargo mi mano y mi dedo se desliza sobre el cristal, dibujando los contornos de mi mirada reflejada. Mis dedos son negros como su lápiz de ojos. Soy la brecha sombría que parte periódicamente sus días continuos. Habrá salido ya del baño. ¿Y si la miro y no estoy ya en ella? ¿Y si se ha cansado de mi mancha? Llegará el día en que quiera brillar con todo su esplendor, como ella se merece y puede, y entonces yo, no cabré en su vida.
Abro la puerta, asustado, lento, tembloroso. Me siento frente al televisor, como hará ella tarde o temprano, es algo que nunca he sabido. Como tantas cosas que nunca sabré, que nunca podré ver a través de su luz. Brilla demasiado para mí, sus secretos me ciegan, la miro solo desde lejos como miro al sol en el cielo, un punto de luz. Cada vez me siento más la polilla que gira alrededor del calor de su vida plena, resplandeciente.
Ella no lo sabe, pero desde hace tiempo estoy a su lado por las mañanas, sin importar la distancia que separa mi baño del suyo, mi cama de la suya, mi televisor del suyo; pensando como una sombra podría colarse dentro de una bombilla cuando la fina línea negra que envuelve sus párpados desaparezca y entonces ya no tenga donde anidar mi oscuridad. En como la soledad y la compañía pueden amarse. Cuanto más crezca ella, más pequeño seré yo, y sufriré.
Quiero decírselo, pero cuanto más grande sea ella, menos le importarán mis palabras.




Genial… pensamiento propio o simple texto?
Pensamiento propio, “of course”