No tengo nada que decir ni que contar, estoy perdido. Hoy he abierto mi diario (el de verdad) y he navegado por el tiempo en busca del comienzo de todo esto. He encontrado cosas apasionantes, la verdad. Y quizás las raíces de todo este dolor. P.D : Perdón por el caos literario, pero es mi diario y escribo como me apetece T_T
7 de junio de 2008.
“Es la una de la madrugada cuando salgo del Metro, y no tengo ninguna prisa. Camino lento calle arriba. Me recreo. La temperatura es agradable, al tiempo que una ligera brisa mueve el polen de los árboles en dirección hacia mí. Las luces ámbaricas se presentan en perfecta simetría dando un sensación de infinidad cuando miro al frente, doblada por la amplitud del espacio, y lo tiñen todo del color de la noche. Por unos segundos me permito mirar al suelo y escuchar. Los aerosoles de mi mochila repiquetean a cada paso que doy. Los coches circulando a estas horas y en esta zona son escasos, y pasan en intervalos llevando consigo el caracteristico sonido que se pierde.Las hojas se frotan unas con otras y el viento se filtra por mi capucha. Lo siento en la cara y en los brazos. Oigo el eco de una ciudad latente en su sueño. La calle sigue desierta. Mi sombra avanza, cambiando su posición conforme paso por las farolas. Veo fachadas en blanco, pero ahora no. Sigo. Son 15 minutos hasta mi casa.
Paralelamente, desde el momento en que subí las escaleras hasta el nivel de la calle, me sumo en el pensamiento. Este tiempo es el preludio del verano. Me transporto a la playa, a la montaña, principales destinos de mi veraneo, y a sus noches. Las palmeras del paseo marítimo mecidas al compás de las olas. Los campos de trigo murmurando desde lo alto de una colina. Curiosas asociaciones. Ya solo me quedan un par de días para perderme en el desorden del verano. Y sin embargo, no lo siento. Me falta esa sensación de ganas de fiesta continúa, de no hacer nada, de ver pasar el tiempo haciendo solo lo que más quiera. No se que será, pero algo no está bien. Remordimientos? igual tengo cosas por las que castigarme y sentirme mal conmigo mismo, tanto como para hacerme pensar que no me lo merezco. La soledad de la calle, los sonidos lejanos, imaginar ambientes más alla de lo que ves, melancolía. Existen tres tipos de tiempo:tiempos felices, tiempos tristes y tiempos de cambio. Cíclicos y normalmente en ese orden. Creo que ahora me encuentro en un tiempo de cambio.Más que nada porque vivo el presente, me lamento del pasado y tengo en mente el futuro. Las tres cosas a la vez pueden hacer que aprendas mucho sin siquiera darte cuenta. Y además estoy en la incertidumbre. Ahora que ha acabado el curso, que voy a hacer? No tengo la menor idea. Solo espero que el azar sea benevolente conmigo y que me ofrezca algo. La gente se va,y seguramente me quedare solo durante mucho tiempo. Pero bueno, nada a lo que no este acostumbrado. Quiza a la vuelta sea mejor, todo haya cambiado para bien. Ojala al llegar a casa pudiera fumar en la terraza, servirme una copa y deprimirme hasta morirme de sueño, e irme a la cama con la sensación de estar desamparado y solo en mi pequeño mundo. Me reporta una gran satisfacción, me hace sentir ´desgraciado y eso me coloca en mi lugar. Paredes me incitan a mancharlas. Hoy no, estoy ocupado, pero algun dia de estos tendrán mi nombre. De momento solo las imagino así, como todo, esperando a que se hagan solas. Me falta sangre para actuar, y la vida se me va en un pensamiento. Al final todo se queda dentro de mi cabeza, y las peores cosas ni siquiera las escribo. Me perdería en un bucle que nunca se acabaría. Hoy he acabado en unas manos bonitas. Sí, unas manos bonitas, de dedos estilizados, finos, suaves y uñas cuidadas. Unas manos que me cautiven, que sepan tocar el mundo de la misma manera que se toca con delicadeza un piano. Porque las manos son la forma física de la emoción, un instrumento de transmisión. Quizá deberia cuidar mis manos, aunque creo que estan bien. Lo que nunca jamás haría seria morderme las uñas y destrozarmelas. Suena gilipoyas, pero unas manos tan bonitas como unos ojos… dan mucho, muchisimo. Y bien usadas, al igual que las palabras, tanto como para definitivamente enamorar.”
Que fritura cerebral.




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